jueves, 26 de abril de 2012

                                                         VIVO POR TI

Tú me enseñaste a nadar,
a tirarme de cabeza,
a flotar en la alborada.

Ahora lo domino todo:
espalda, braza, croll;
buceando duro poco
pero eso es por el tabaco.

Antes de conocerte
no sabía respirar
y cuando entraba en el agua,
si es que había algún objeto,
lo tragaba.

¡Cuántas heces en mi cuerpo!
¡Cuánta digestión pesada!
¡Tantas veces en urgencias
para lavarme las tripas!

Pero apareciste un día
a lomos de blanco caballo,
radiando luz ultravioleta
que me inundó y tuve miedo
de quedar ciega por siempre.

¡Bendita ceguera, amor!
Invidencia a la desdicha;
al dolor,
al sufrimiento.

Comencé a vivir por ti.
Gracias a ti respiré.

No hubiera sobrevivido
sin tu energía,
amor en alborada.

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