sábado, 5 de octubre de 2013

CUENTOS DE ANITA LUNARES

GUSANO

Se pasea el gusano por el queso, de la despensa de Abuela, como Perico por su casa; y es que el gusano se llama Perico y además está en su casa.
Hace años tuvo un problema por desahucio de un piso cuyo alquiler no había pagado en 9 meses (como un embarazo, vamos), y se quedó en la santísima calle: descangallado y más solo que la una porque su pareja sentimental, al ver que la cosa económica no iba bien, se largó con otro anélido de más posibles.
Listo como era, Perico sondeó los domicilios de los alrededores para ver cual era el idóneo para establecerse definitivamente  sin apoquinar un céntimo de euro. Y lo encontró: el piso de  Abuela Lucas, que además de fina era viuda y agradecía mucho la compañía de alguien con quien comentar las noticias de la televisión a las 22,00h ( hasta la fecha las había comentado con la pared del salón que normalmente no  contestaba).
Conocerse y entenderse, todo uno. Flechazo de Abuela y Perico. Ambos han engordado; Abuela por la compañía y Perico por los atracones de queso y lo que caiga. Todo bien. Todo genial. Hasta que Abuela dice adiós y se muere. ¡Hasta luego Lucas! exclama el gusano anegado en llanto. La felicidad no existe. Si lo sé, no nazco. Y la pendona de mi ex- pareja, estará pasándoselo en grande con el chulito de pelo engominado que no levanta un palmo del suelo.

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