miércoles, 30 de octubre de 2013

CUENTOS DE ANITA LUNARES


LA MERLUZA

- ¿Está fresca la merluza, señora Lourdes?
- Pues ya lo ve, ¡está viva!
- ¡No lo veo, por eso lo pregunto!
-¡Mírele el ojo!
- ¿Qué ojo?, porque tiene dos...
-Cualquiera vale, mujer. El derecho o el izquierdo.
- ¿Según la miro yo a ella, o según me mira ella a mí?
  ¡Por Dios!- dice la pescadera dirigiéndose a otras mujeres que están a la cola esperando y comienzan a impacientarse.
   La pesada, mira detenidamente el ojo derecho del pez.
- Parece que el ojo derecho no está muy claro.
-¡Mírele el izquierdo, a ver!
  La aspirante a compradora observa el ojo izquierdo del animal.
 -No sé, no sé. También me parece algo turbio.
   La cola prorrumpe en gritos de desesperación : ¡Señora, tenemos prisa, termine de una vez!
- No puedo comprar un pescado que no esté en condiciones - exclama indignada la pelma.
- Pues no compre y váyase de una vez.
- Me iré si me viene en  gana, oigan. ¡Faltaría más! ¡Tengo el mismo derecho que las demás a comer pescado.

Han transcurrido más de veinte minutos de examen a la merluza, y la merluza se siente herida en su amor propio y mira con rabia a la señora que tanto cuestiona su frescura. Y para demostrarle que está viva, da un coletazo, se posiciona en su cuello y le guiña un ojo (no se sabe bien si el derecho o el izquierdo). La señora cae desmayada. La cola lo celebra.

- ¿No se lo decía yo?- exclama la pescadera dirigiéndose al público - ¡Que la merluza estaba viva! Si yo no acostumbro a mentir...



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