lunes, 18 de noviembre de 2013

CUENTOS DE ANITA LUNARES

 SALUDO ENTRE VECINOS

Llueve a cántaros. Don José Manuel sale del portal de su casa, como no lleva paraguas decide refugiarse en la entrada del garaje a la espera de que cese el chaparrón. Sea por simpatía con la lluvia, sea por necesidad fisiológica, a don José Manuel le entran unas ganas incontenibles de sonarse las narices. No lleva pañuelo. Es una urgencia. No puede esperar y, volviéndose contra la pared para no ser visto, hace uso de su mano derecha para retirarse la mocada que sale imperiosa. En ese justo momento entra en el garaje doña Ángeles que ha visto toda la maniobra. Don José Manuel  ve a la vecina, pretende saludarla como si tal cosa, como otras veces que se han dado la mano cortesmente. Se sacude de la mano derecha, escondiéndola hacia atrás, los hilos fluídicos que no acaban de desprenderse. El saludo queda a medias entre un "darse la mano" y un "frotarse la mano contra la pared" Como una especie de acrobacia manual muy curiosa. Doña Ángeles intenta disimular; desde luego no alarga su mano para dársela al apurado vecino.
 Doña Ángeles continúa su camino hacia el garaje entre risas y arcadas. Don José Manuel se lanza a la calle a toda prisa sin importarle si caen chuzos o brilla un sol radiante.

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