jueves, 18 de septiembre de 2014

CUENTOS DE ANITA LUNARES

EL CONCIERTO EXTRAORDINARIO

Como son las fiestas de la ciudad y el alcalde quiere quedar muy bien, ofrece un concierto ( igual que en años anteriores), con precios populares. Tan populares que el Auditorio de Música está abarrotado de gente y no queda ni un asiento libre. Se trata de música de cine interpretada por una magnífica orquesta sinfónica.
Las gentes, tal y como sucede hoy en día, no se han molestado en arreglarse para la ocasión y exhiben ropas de cualquier tipo ( incluidos pantalones rodilleros, ellos, y chumineros, ellas). Las carnes se muestran en todo su esplendor. Hace calor: los sobacos se excitan expulsando sus sudores hacia el exterior, y las frentes escupen lágrimas encina de las caras, enturbiando los maquillajes de ellas ( que no se limpian para no quitarse el pintureo), y empapando los pañuelos de tela ( que aún quedan) de ellos. Algún que otro pie que asoma por las sandalias, también obsequia al ambiente con su aroma enloquecido. Amén de los perfumes "orientales" que las doñas se han inyectado en vena tras salir de la peluquería ( esas sí que van arregladas como de boda porque las ha sacado su marido a pasear).
El comienzo del concierto es anunciado por una voz cálida y melodiosa. Silencio absoluto. A los cinco minutos comienzan a entrar en escena los músicos, que sí se han molestado en arreglarse por respeto a la música y al público. A continuación aparece el director de la orquesta. La gente se parte las manos a aplaudir. (Bien está un saludo, pero tanto...).
Comienzan interpretando una Suite de EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES, que consta de cinco partes ( obviamente hay que dejar terminar a los artistas las cinco partes para no interrumpir su hacer). Pero nada más terminar el Preludio, la mayoría del personal aplaude enfervorecido obligando a esperar al director. Y así, parte tras parte hasta terminar la Suite, ensordecen con sus bravos, pitidos y ¡uh!¡uh!¡uh!.
El concierto continúa y en todas las interpretaciones se repite lo mismo. Ya casi acabando, en LAS AVENTURAS DE JAR JAR de STAR WARS, cuando falta aún por interpretar DUELO DE DESTINOS, el director hace una pausa un poquito más larga, y los "entendidos" dando por hecho que es el final del concierto, se parten las manos a apludir y se rompen las gargantas gritando enhorabuenas. Mientras, la orquesta, tiene que esperar pacientemente, a que el público se calme y, mientras esperan, se oye la voz de una de las personas que tan acaloradamente aplaude, comentar, con mucho orgullo, a su compañera de butaca: "¿Ves qué cumplidas estamos quedando?". Y la otra asiente.
Termina el concierto, el calor es sofocante, la gente sigue rompiéndose, literalmente, el eje. No llega el momento del final porque la orquesta se ve obligada a hacer varios bises. No sé cómo aguantan tanto por tan ridículo precio.
¡POR FIN FUERA!
¡Y menos mal que no ha sonado ningún teléfono móvil en todo el concierto!.


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