sábado, 9 de julio de 2016

ANTONIA ALBERTA, EL PSICOANALISTA Y EL DIVÁN

6 del 6 del 66:

666 sesiones de psicoanálisis infructuosas.

666 torturas en lumbares y coxis debidas al desvencijamiento del diván.

666 miradas torvas, miopes e inquisitivas de médico a paciente.

Sobreenriquecimiento de psicoanalista y ruina total de Antonia Alberta.

Se levanta la sesión nº 666. Antonia Alberta sale del despacho y paga honorarios convenidos. Piensa. Vuelve sobre sus pasos y se introduce en la consulta pillando al galeno desprevenido. Agarra el diván y lo estrella en la cabeza del psicoanalista, quedando su huella seseril pegada a las patas del mueble.
Antonia Alberta sale a la calle sonriendo: es la primera vez, después de 666 sesiones, que sonríe.

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